
Cual iba a ser nuestra sorpresa que al llegar a la estación y salir por una de las puertas (la habitual que cogemos para dirigirnos a nuestra casa), un montón de policías blindaban la puerta. Entonces recordamos que los príncipes de Asturias estaban en Córdoba.
El motivo era la inauguración de la nueva sede del rectorado,

Como iba contando, en vez de irnos directamente para casa aguardamos entre los pocos curiosos que había dado la casualidad de que pasaban por allí. Me coloqué en primera fila en un hueco que encontré entre las puertas corredizas de la estación y un cartel de la estación. A los 10 minutos llegaban ellos en coche, se bajaron y comenzaron a dar la mano a todo el pasillo hasta llegar al AVE. Entonces llegó mi momento, el que estaba al lado mía comenzó a hablar con la princesa. Ella muy delgada y con una voz un poco repipi, me quedé mirándola hasta que caí que el príncipe a su lado como siempre, esperaba. Así que extendí mi mano y le dije: “Encantado Don Felipe” y lo mismo hice con Dña Leticia.
Así que sin quererlo ni beberlo saludé a los príncipes y me fui a mi casita a comer.
