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viernes, 23 de mayo de 2008

Expo Zaragoza 2008

Un canto al agua. Así se ha diseñado la Expo de Zaragoza. Un canto al agua de 25 hectáreas enclavado en el meandro de Ranillas, a orillas del Ebro. Un canto al agua con 700 millones de inversión, con 140 pabellones y seis plazas temáticas que encara su cuenta atrás hasta su apertura, dentro de tres semanas. Un canto al agua preparado para acoger, hasta el 14 de septiembre, entre seis y ocho millones de visitantes. Un canto al agua destinado a ser elemento de unión entre países y factor clave en la lucha por la sostenibilidad y el aprovechamiento de recursos. Un canto al agua que conforma, en mitad del río, un pequeño océano de fusiones, ocio e innovación.
La fotografía es sencilla. El recinto ferial se ubica en la parte inferior derecha del meandro, en el noroeste de la ciudad. En ese mismo recodo, un parque verde de nueva creación y 120 hectáreas completa el espacio y ofrece al turista un sinfín de posibilidades: tres playas fluviales, un golf, una zona de aventuras, un canal de aguas bravas, un centro termal, el edificio que albergará la sede de la Secretaría de la Década del Agua 2005-2015 de la ONU, zonas infantiles y hasta un área de ocio nocturno

jueves, 31 de enero de 2008

Ciao Roma!! (II) El album

Como ya prometí, hace más de una semana quería poner algunas fotos del viaje a Roma. Tras hacer un resumen de las fotografías de nuestro viaje he juntado 530 fotos, casi nada.
Así, que como antes del uso de las cámaras digitales; he seleccionado 24 fotos (1 carrete) de todas o casi todas las cosas, que he visto en Roma. Si teneis un par de minutos, ahí va las fotos




martes, 22 de enero de 2008

Ciao Roma!!

Este fin de semana (del jueves a sábado) he tenido la gran suerte de viajar a esta maravillosa ciudad. Desde aquí darle las gracias a la Hermanita de la Caridad por convencerme y a mi amiga Ana A. por acogerme en su piso de Roma y guiarnos por la ciudad.
Yo no estaba muy convencido de ir, pero entendía que la oportunidad que me brindaban, no podía desperdiciarla. Así que cogimos un Vueling para Roma.
La ciudad fantástica. Visitamos la impresionante Fontana di Trevi, Plaza de España y la Iglesia de la Trinidad al final; la plaza Venecia con el impresionante monumento de Vittorio Emanuele presidida por la gigantesca estatua de un hombre a caballo. Detrás de él, el foro romano con las ruinas de lo que fue los mejores edificios de Roma y al final el gran Coliseo.
Otras plazas visitadas fueron: Plaza Barberini, Plaza Navona, Plaza del Popolo, Plaza de la República, Plaza Quirinale y por supuesto la Plaza de San Pedro.
El sábado estuvimos toda la mañana en el vaticano, no pude ver al papa, pero sí conocer el fantástico museo vaticano con miles de esculturas romanas en bellísimas galerías de mármol y frescos. Al final la capilla Sistina con los frescos de Miguel Ángel, los cuales podrías estar horas mirando impresionado. Allí aunque estaba prohibido hasta sacar la cámara, nos liamos a hacer fotos de incógnito. En San Pedro, subimos 550 escalones para subir a la cúpula de la Catedral, (que manera de sufrir pagando, pero que vistas de Roma). Casi corriendo porque ya cerraba, vi donde estaba enterrado de forma sencilla y humilde Juan Pablo II y la tumba del apóstol Pedro.
En esculturas destacar la Piedad de Miguel Ángel (Catedral de San Pedro), el Moisés también de Miguel Ángel y el Éxtasis de Santa Teresa.
Las iglesias impresionantes (ya veis como repito este adjetivo): muy grandes, casi catedrales, lujosamente decoradas con mármoles y frescos. Si una te impresionaba, la otra que visitabas te impresionaba más. Destacar San Giovanni, junto a la iglesia de la Escalera Santa donde los devotos subían la supuesta escalera que el Señor subió en Jerusalén para ser juzgado por Poncio Pilato, la cual era subida de forma devota de rodillas. Otra iglesia, la del Panteón con una gran cúpula abierta al cielo. La cárcel donde fueron detenidos San Pedro y San Pablo también fue un sitio de visita
Comer: por supuesto pasta y sobre todo las ricas pizzas que por 7-9 € podías degustar, el café caro, el colacao (elate cacao) muy feo. El bus urbano, gratis porque nadie pica el billete, la derecha y la izquierda (destra y siniestra), como veis no se complica mucho el italiano, así que más o menos lo puedes entender, de todas formas el español suena mucho en Roma. Acedota: el montón de croquetas que me hicieron envolver, pero que buenas sabían al día siguiente sentado en el foro romano.
Volver de nuevo, por supuesto porque me quedó mucho por ver y lo mejor el precio que me ha costado ir a Roma, casi de risa 190 € incluido el avión, los gastos de comida y bebida y los caprichitos. Ya os prepararé un buen álbum de fotos. Tenéis que ir

lunes, 26 de febrero de 2007

Así es Granada

Esta fue la frase más repetida en mi periplo por Graná con mis amigos Morritos y Rabanete, esa frase y “perdona, para ir a…., vale gracias”. Después de hacer un megaexamen de 10 folios y 3:30 horas de duración nos fuimos a Granada. Cuando llegamos a la barata pensión que pudimos coger, el dueño un tío raro raro y con muy mala pinta nos dio las llaves de la cutre pero eso sí limpia habitación, con 3 camas y un lavabo. Total que decidimos dejar la maleta y salir corriendo. Fuimos derechos a la calle Elvira y comprobamos el dicho, de que por cada cerveza te dan tu tapita, y vaya tapitas sobre todo la de los bares de la cercanía de la plaza de toros, cuando llevábamos 3 tapas, ya no podíamos comer más, pero claro quien dice que no a las tapas, así es Granada.

Lo mejor era que cada vez que salíamos nos teníamos que parar a saludar conocidos, ya la primera noche mientras cenábamos o tapeábamos se me acercaron un grupo de antiguos compañeros del Colegio Mayor, pero la cosa es que para almorzar al día siguiente también encontré gente conocida, y en las calles y en la discoteca, así es Granada.

Me encantó que a todas horas estaban las calles llenas y una gente de lo más extraña, una noche mientras íbamos de bares se nos acopla un tío y empieza a hablarnos de que si el Unicaja tiene que ganar, como si lo conociéramos de toda la vida. En un bar el camarero andaba para atrás, en otro garito llamado playmobil, el tío tenía el mismo pelado que este muñeco y se movía de forma robótica, nos conocieron unas chavalas por el acento huelvano y al grito de ¡viva el recre! nos saludaron y es que todo esto solo tenía una razón: así es Granada.

En nuestro segundo día fuimos a conocer la gran maravilla La Alhambra, eso sí, intentamos de subir en dirección contraria, es decir por el barrio del Albaicín, con lo cual de nada nos sirvió el montón de cuestas que subimos, tuvimos que acabar otra vez en Plaza Nueva y coger el autobús urbano para que nos subiera. Nada más llegar a la Alhambra y después de dar vueltas llegamos a la taquilla, donde una gran cola esperaba a sacar su billete, yo no muy tonto me fui metiendo como para preguntar y acabé el segundo en la fila para comprar las entradas, vaya careto se le quedaron a mis amigos que hacían cola, los cuales pensaban que yo estaría en el servicio, “pues no”. La visita fue relámpago ibámos a marchas forzadas viendo el Generalife, Alcazaba y finalmente el palacio. Que cosa más maravillosa, que arte nazarí por todos lados. Lo peor fue que después de llevarse más de 700 años los leones en el patio, llegamos nosotros y estaban los pobres en la UCI en un proceso de restauración hasta el 2008. Como nos sobró tiempo nos acordamos de que Clinton, (el presi de USA), dijo desde el mirador de San Nicolás: “Es el atardecer más bello del Mundo” y allá que nos fuimos otra vez a subir cuestas. La verdad es que era muy bonito, sobre todo por su ambiente de gente alternativa cantando aunque no tuvieran ni puñetera idea, sobre todo de cantar un fandango de Huelva. Desde allí contemplamos una fantástica vista de la Alhambra con Sierra Nevada al fondo, fue muy emotivo aunque mi amigo Rabanete, ya desesperado, mientras se ponía el sol preguntaba: “¿Y ahora, que pasa, Y ahora que pasa?, vámonos ya” así es Granada.

Ya por la noche, después del botellón en la puerta de Hipercor nos fuimos a las discotecas y vaya discotecas, si bonita era El príncipe con sus techos de madera, más bonita era Granada 10, que por la noche era discoteca y por el día un lujoso teatro. Aunque no nos poníamos de acuerdo a cual ir, creo que acertamos en El príncipe, el ambiente era más bien pijito, con su bamboleo incluido, en cambio Granada 10 ya era más de cuellos arriba. Nada más entrar, previo pago de 8 € y 6 por cada copa que te bebieras, sonaba Sergio Contreras con “A través de ti” y allí echamos la noche. Como anécdota, la tía que entró delante nuestra llegó a la discoteca en burro junto con sus amigas y es que estaban de despedida de soltera, eso solamente podía ocurrir allí, porque así es Granada.

En general acabamos enamorados de esa gran ciudad, pese al tío de la pensión con pinta de loco, que nos abría la puerta cuando llegábamos de madrugada con apariencia de intentarte clavar un cuchillo en la espalda, o que nos decía que nos teníamos que llevar el carnet de conducir porque la policía nos podía multar, pese a intentar hacerle comprender al tío que no teníamos coche, que habíamos venido en bus. De gran ayuda fue las amigas de Rabanete: Raquel, su prima, Ana, etc. que nos mostraron la otra cara de la ciudad. Tristes de volver de nuevo a Córdoba quedamos fascinados de la ciudad de la Alhambra, con la conclusión de que así es Granada.