
Este fin de semana (del jueves a sábado) he tenido la gran suerte de viajar a esta maravillosa ciudad. Desde aquí darle las gracias a la Hermanita de la Caridad por convencerme y a mi amiga Ana A. por acogerme en su piso de Roma y guiarnos por la ciudad.
Yo no estaba muy convencido de ir, pero entendía que la oportunidad que me brindaban, no podía desperdiciarla. Así que cogimos un Vueling para Roma.

La ciudad fantástica. Visitamos la impresionante Fontana di Trevi, Plaza de España y la Iglesia de la Trinidad al final; la plaza Venecia con el impresionante monumento de Vittorio Emanuele

presidida por la gigantesca estatua de un hombre a caballo. Detrás de él, el foro romano con las ruinas de lo que fue los mejores edificios de Roma y al final el gran Coliseo.
Otras plazas visitadas fueron: Plaza Barberini, Plaza Navona, Plaza del Popolo, Plaza de la República, Plaza Quirinale y por supuesto la Plaza de San Pedro.

El sábado estuvimos toda la mañana en el vaticano, no pude ver al

papa, pero sí conocer el fantástico museo vaticano con miles de esculturas romanas en bellísimas galerías de mármol y frescos. Al final la capilla Sistina con los frescos de Miguel Ángel, los cuales podrías estar horas mirando impresionado. Allí aunque estaba prohibido hasta sacar la cámara, nos liamos a hacer fotos de incógnito. En San Pedro, subimos 550 escalones para subir a la cúpula de la Catedral, (que manera de sufrir pagando, pero que vistas de Roma). Casi corriendo porque ya cerraba, vi donde estaba enterrado de forma sencilla y humilde Juan Pablo II y la tumba del apóstol Pedro.
En esculturas destacar la Piedad de Miguel Ángel (Catedral de San Pedro), el Moisés también de

Miguel Ángel y el Éxtasis de Santa Teresa.
Las iglesias impresionantes (ya veis como repito este adjetivo): muy grandes, casi catedrales, lujosamente decoradas con mármoles y frescos. Si una te impresionaba, la otra que visitabas te impresionaba más. Destacar San Giovanni, junto a la iglesia de la Escalera Santa donde los devotos subían la supuesta escalera que el Señor subió en Jerusalén para ser juzgado por Poncio Pilato, la cual era subida de forma devota de rodillas.

Otra iglesia, la del Panteón con una gran cúpula abierta al cielo. La cárcel donde fueron detenidos San Pedro y San Pablo también fue un sitio de visita
Comer: por supuesto pasta y sobre todo las ricas pizzas que por 7-9 € podías degustar, el café caro, el colacao (elate cacao) muy feo. El bus urbano, gratis porque nadie pica el billete, la derecha y la izquierda (destra y siniestra), como veis no se complica mucho el italiano, así que más o menos lo puedes

entender, de todas formas el español suena mucho en Roma. Acedota: el montón de croquetas que me hicieron envolver, pero que buenas sabían al día siguiente sentado en el foro romano.
Volver de nuevo, por supuesto porque me quedó mucho por ver y lo mejor el precio que me ha costado ir a Roma, casi de risa 190 € incluido el avión, los gastos de comida y bebida y los caprichitos. Ya os prepararé un buen álbum de fotos. Tenéis que ir