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miércoles, 20 de julio de 2011

75 años del incendio de la iglesia de Rociana


Hoy hace exactamente 75 años del incendio de la iglesia de Rociana provocado durante los tristes sucesos acaecidos en la Guerra Civil española.
Independientemente del sentido religioso, nuestro pueblo perdió aquella noche la mayor parte de su patrimonio artístico y cultural, fueron muchas las obras de imaginería, óleos, orfebrería y documentos históricos los desaparecidos.

La antigua iglesia parroquial (aprox. s. XVI) fue de estilo mudéjar hasta el terremoto de Lisboa con reminiscencias barrocas de Ambrosio Figueroa. Tenía distinta orientación y proporciones  a la actual. Dentro destacaban  imágenes de gran valor artístico atribuidas a Alonso Cano, Luisa Roldán (La Roldana) o a Jerónimo Hernández. Toda esta información está ampliada en el artículo ya tratado sobre la Antigua iglesia de Rociana

Los hechos que ocurrieron en Rociana, están documentados por testigos del suceso que en su momento recogieron y que hoy puede verse publicado en diversos libros.

Sábado, 18 de julio: “A las 10 de la mañana da la radio noticias de haberse sublevado las tropas de África en contra del Gobierno de Madrid. Por la noche, cacheo por la Guardia Civil y rotura de las luces de la puerta del Casino de la calle Sevilla”.

Domingo, 19 de julio: “Huelga general en el pueblo. Noticias por radio de sublevarse la guarnición de Sevilla y otras capitales más. Por la noche, intento de fuego al Casino con rotura de los cristales de las ventanas; durante todo el día, registros en las casas por individuos del Centro para recogidas de armas”.

Lunes, 20 de julio: “Continúan los registros por el personal del Centro, armados de escopetas, que sacaban del cuartel de la Guardia Civil, con orden de disolver los grupos. Durante la noche, de 12 a 1, arde la iglesia y son quemados en la plaza los santos y en la calle los muebles de la Patronal, la Juventud y el Casino de la calle Sevilla”

Otro de las testigos lo narra de la siguiente manera: “El 21 de julio de 1936, a las doce en punto de la noche y a una señal convenida -una fortísima pedrada en el portalón de la casa rectoral, con el fin de propalar entre los incautos el hecho de “un disparo de arma” desde la torre parroquial- comenzó la agresión. Primero la casa del párroco. Se dispara unos cuatrocientos tiros de escopeta sobre ella; dentro se encontraba el sacerdote, don Eduardo Martínez Laorden y dos familiares. Mientras continuaba los tiroteos en los alrededores, derramaron gasolina sobre la casa y la parroquia contigua, comenzando el incendio de sus puertas y ventanas. Poco después, el que capitaneaba la chusma dispuso el cese de los disparos, trasladando al párroco y su familia a una casa contigua. No encontrándose seguros allí, huyeron por su cuenta a un lugar más distante, teniendo la fortuna de venir a dar al patio interior de la casa del alcalde, quien los protegió. Entre tanto, era destruida la casa parroquial y gran parte de la iglesia. En una hoguera formada en el centro de la plaza, y alentada durante varios días consecutivos, quemaron todo el archivo parroquial, vestuarios, objetos riquísimos de orfebrería, imágenes que existían de gran profusión y de notable valor artístico, y que previamente habían sido profanadas, arrastradas por las calles y mutiladas en una macabra y blasfema procesión; los anarquistas iban revestidos con los ornamentos sagrados y una  joven desalmada amenizaba la orgía, tocando el armónium de la parroquia”.  



lunes, 30 de noviembre de 2009

60 años de la visita de Caro Baroja

Hoy 30 de noviembre se conmemora la visita que Julio Caro Baroja (historiador, antropólogo, etnógrafo y sobrino del famoso escritor Pío Baroja) hiciera a Rociana en 1949. Sus vivencias y los datos que le aportaron sobre temas tan diversos como la gastronomía, arquitectura, agricultura o fiestas del municipio aparecen en su libro De Etnología Andaluza.

Es curiosa la gran cantidad de costumbres que había en aquella época a la hora de festejar. Siempre he dicho que no nos podemos quejar de falta de fiestas, pero en aquel entonces con menos recursos que ahora y de una forma más sencilla tampoco lo podían hacer.

De entre esas costumbres las que más me llaman la atención son aquellas que ya se han perdido como esos campanilleros que salían cantando villancicos en navidad pidiendo el aguinaldo o calentados al calor de la hoguera del “tuero” o gran tronco. La costumbre de hacer canastitos para reyes o el famoso carnaval de la época.

Mientras que hoy en día la existencia de carnavales en el pueblo se limita a un pasacalles para los más pequeños, antes salía la gente disfrazada, se jugaba al tiesto, al toro y a la rueda y la costumbre de los jeringazos y por supuesto el domingo de piñata.

Pero además antes de carnaval había una serie de jueves que se celebraban como el “jueves Landero” en que se festejaban mutuamente los casados, haciendo un guiso y comiendo castañas "pelás" y arroz con leche. El "jueves de comadres y de compadres", donde mediante papeletas se elegían entre las amistades los compadres y comadres o el "jueves de los chiquillos", en que estos son obsequiados y se obsequian entre sí.

Los quintos celebraban el día de la Candelaria o de la Candelera. Se hacían los columpios por San Sebastián. La costumbre de estrenar ropa el día del Patriarca San José. O la costumbre de quemar muñecos hechos con trapos la noche de San Juan.

Sin embargo hay otras fiestas que aunque no iguales sí se mantienen todavía como nuestras tradicionales cruces de mayo, en aquella época colocadas en casa de los vecinos e iluminadas las calles con antorchas de brea. La velada de San Bartolomé que dio lugar a la Feria o la velada de la Virgen del Socorro hoy únicamente celebrado el día 8 con una procesión. Ya existía la costumbre de comer uvas para Fin de año o ir al campo a almorzar el día de Año Nuevo. La merienda el día de San Sebastián lo celebramos con la Tostá, el domingo próximo a su efeméride. Esa “Via Sacra” del Jueves Santo hoy se conoce como Via Crucis y lo hacemos el viernes Dolores al Calvario y el miércoles Santo con la imagen del Cautivo y el domingo de Resurrección apaleábamos al Judas en el Calvario. La Romería del Rocío que tanto ha cambiado desde aquel 1949 y por supuesto la que quizás sea la única fiesta que se conserva tal cual: la quema de las Gamonitas. Por aquel entonces como hoy, la costumbre es quemar las gamonitas recogidas del campo al repique de campanas una vez finalizada la misa del día 7 de diciembre.

domingo, 9 de agosto de 2009

50 años, Rociana del Condado

En este mismo mes hace 50 años, el ayuntamiento tomaba una importante decisión en cuanto a la denominación de nuestro pueblo Rociana. Se trataba de incorporarle al nombre del pueblo el agregado "del Condado", con la idea de incluir sus vinos en la denominación de origen del mismo nombre.

Esta proposición fue expuesta el 28 de marzo de 1959 por Diego Contreras Bejarano, concejal del ayuntamiento de Rociana, mediante un artículo mostrando las razones de por qué se debería de cambiar el nombre al municipio. El ayuntamiento acepta esta proposición en agosto y poco después es confirmada por el consejo de Ministros de la época, siendo el alcalde en funciones Jaime Muñoz Aguilar.

Un extracto de aquel artículo es el siguiente:

“Debería solicitarse de los poderes públicos a quien corresponda, que este pueblo se llame Rociana del Condado igualmente que Bollullos y La Palma, ya que ambos pertenecen al antiguo Condado de Niebla. Así, Rociana del Condado, tendría en la esfera vitivinícola nacional un valor sustancial propio a parte de la propaganda y publicidad que el comercio y la industria vayan haciendo para dar a conocer sus vinos, extremos éstos muy importantes para la economía vitivinícola local que es nuestra principal riqueza”.

Por tanto desde aquí quiero hacer este pequeño homenaje o recordatorio a ese hecho, por el cual desde entonces oficialmente somos Rociana del Condado. Quizás pase demasiado desapercibido, pero sería interesante realizar algún acto que conmemore esta efeméride.

lunes, 3 de agosto de 2009

Los primeros baños de los rocianeros

Hoy en día, aunque con muchos baches y badenes algunos nos atrevemos a coger esa vieja ruta del Camino de la Mar que conecta Rociana con las playas de Mazagón a 25 km, a través de un bosque de encinas, alcornoques y pinos.

Los primeros baños de los rocianeros fueron precisamente a través de esa vía, allá por los primeros años del siglo XX buscando las frescas brisas del mar así como los beneficios del mar para la salud.

El descanso que daba la viña en los últimos meses antes de su recogida propiciaba que los más pudientes se tomaran unas vacaciones.

Junto a vecinos de otros pueblos como Bonares y Lucena, los primeros veraneantes se situaron en El Loro y de ahí a La Cuesta de la Barca y finalmente el Picacho.

De esta manera surgieron las primeras construcciones efímeras conocidas como ranchos. En estas construcciones se utilizaba material vegetal autóctono de la zona: pinos, eucaliptos y juncos. Se realizaba la estructura con troncos de madera y se forraba con juncos. Estos servían además de techumbre. En la salida se hacía un porche que se cubría con ramas de eucaliptos. En su interior las habitaciones quedaban separadas por viejas sábanas colgadas al techo y sujetas al suelo con arena, mientras que las cocinas eran construidas alejadas de la vivienda para evitar los frecuentes incendios de éstas.

Aunque la pernocta en la playa debía de ser por razones terapéuticas, casi todos encontraban una escusa para verano tras verano volver a la playa. Fue así como las personas más pudientes fueron abandonando los ranchos a favor de viviendas de ladrillo.
Surgiría así las primeras barriadas Santa María Salomé con vecinos de Bonares y Ntra. Sra. del Socorro con vecinos de Rociana.

La primera vivienda de Rociana la construyó Rafael Botita, y le siguieron los de don Segundo el maestro, el Sochantre, Celedonio Conca, Federico Vallejo, Naranjo, Faustino Acosta, Ricardo Lobato, un poco más alejado se ubicaron las casas de Drago, Jaime Muñoz y Luis Manzano. Estos vecinos fueron además los que impulsaron y costearon la construcción de la ermita del Carmen.

Qué sencilla y tranquila debían de ser esas vacaciones, frente al agobio de coger el coche para luego pillar una buena caravana. Llegar a la playa y no saber dónde aparcar y finalmente encontrar un pequeño hueco en la orilla para pinchar tu sombrilla y soltar todos los bártulos que traes para pasar una jornada de playa.

domingo, 28 de junio de 2009

Sagrado Corazón de Jesús

Hoy último domingo del mes de junio quiero recordar un hecho que se producía cada año en nuestro pueblo, la procesión del Sagrado Corazón de Jesús. Una de mis primeras experiencias en el mundo cofrade por razones de cercanía con la persona encargada del culto Josefa Padilla.

Origen de la devoción
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús fue incorporado el calendario litúrgico en la tercera parte del siglo XVIII y se debe a santa Margarita de Alacoque a quien Jesús se le apareció un siglo antes.

El culto en Rociana se inicia con la adquisición de una imagen de éste para la parroquia de San Bartolomé por parte de Josefa Gómez Riquel (bisabuela de la actual camarista) a finales del siglo XIX. Esta imagen se veneraba en el altar de la capilla del sagrario hasta 1936. Algunos paños de esa antigua mesa de altar todavía se conservan así como la reja de la capilla fechada en 1896.

La Imagen
La actual talla es obra de Enrique Orce realizada aproximadamente en 1950. Por ese año llegaría a Rociana y fue venerada en una casa de la calle Orozco, próxima a la parroquia, propiedad de la señora que donó la imagen Remedios Prieto. El Corazón de Jesús permanecería allí hasta noviembre de 1953 cuándo se inauguró la nueva parroquia.

Esta obra es una talla de madera policromada y estofada de tamaño natural. La imagen aparece con los brazos extendidos hacia abajo, el rostro de mirada dulce y baja está inclinado hacia la izquierda. Luce túnica azul estofada que cubre su hombro izquierdo y es recogido en la parte derecha de la cintura con un cordón. La túnica es de color marrón estofada en oro en la que aparece el anagrama JHS. En el pecho, el corazón resplandeciente y en las manos abiertas, la llaga de los clavos. Los pies de la imagen reposan sobre una roca esférica y dorada, estando el pie izquierdo más adelantado que el derecho. Luce aureola de plata sobre la cabeza.
Esta talla ha sido sometida a dos procesos de restauración de policromía en un taller de Sevilla.

El retablo
Dorado y con cuadrícula de fondo, consta de cuatro columnas de estípites con pináculos al final de la misma. Entre ellas aparece tallados elementos vegetales, volutas, querubines y en la parte superior un cáliz. La hornacina en su parte superior es una concha y a los lados de ésta hay unas pequeñas imágenes de la escuela valenciana de San Joaquín y Santa Ana en madera policromada donadas por Vitorina Sánchez.
El retablo fue donado en 1953 por Josefina Montenegro, quién además donara 4 candelabros de una vela, dos candelabros en escalera de 5 velas y un gran candelabro de 7 velas, además de un juego de jarras de plata y los paños del altar. Estos candelabros han sido recientemente restaurados y plateados.

El retablo fue restaurado en 1994 para devolverle el dorado perdido con el paso del tiempo.
El tabernáculo de metal dorado y plateado fue donado en 1953 por la familia Ferrero Vallejo.
Luce en los extremos del altar dos jarras cerámicas donadas por Carmen Molina, quién además donara una araña de cristal hoy desaparecida.
Las últimas adquisiciones han sido dos lámparas votivas en plata de ley que cuelgan en los extremos de la capilla, adquiridos por la hermandad en agosto de 2007 y cuatro candelabros de una vela de alpaca plateada, donados por la familia de Feliciano Bando en 2008.

La Hermandad
Aunque no se puede hablar de una hermandad establecida canónicamente, sí de una junta compuesta por varios miembros. Sobre el año 1951 Remedios Prieto (la donante de la talla), reunió a un grupo de mujeres jóvenes con el fin de continuar la labor que ella, ya mayor, había emprendido. Nombró seis cargos que recayeron en Mª Luisa Carruchena (presidenta), Antoñita Gonzalez (secretaria), Josefa Padilla (tesorera), Lourdes Pérez, Mª Socorro Mora y Rafaela Ferraro. Estas ejercieron cargos de vicepresidenta, vicesecretaria y vicetesorera.

Con el paso del tiempo únicamente quedaría Josefa Padilla que es desde entonces la encargada del culto del Corazón de Jesús, ayudada por colaboradores.
Esta hermandad estuvo integrada por unos 250 hermanos que mediante una cuota anual (3 €) sufragaba los gastos del culto al santo. Desde que la imagen dejó de salir, dejó también de cobrarse la cuota.
Años atrás para recaudar fondos, se hacía una rifa anual. Actualmente la venta de lotería de navidad y de tacos calendarios del Corazón de Jesús es la forma de financiar los gastos anuales de culto.

Cultos
Antiguamente se hacía una misa en honor al Corazón de Jesús cada primer viernes del mes. Cuando llegaba su festividad se hacía una novena, colocando la imagen en el altar mayor y el día de su festividad (octava de corpus) se realizaba una función principal. Para estos cultos y la procesión, los hermanos portaban un escapulario.
Con el paso del tiempo, los cultos se redujeron a un triduo y función principal y desde hace uno años a únicamente la función principal el viernes siguiente a corpus, festividad del Corazón de Jesús.

Poseía esta imagen un paso tallado adquirido por Diego Cabrera con el dinero que al morir dejara Remedios Prieto. Lucía unos faldones de terciopelo rojo confeccionados por Lourdes Pérez y Natividad Pérez. Unos respiraderos tallados y dorados en cuyas esquinas aparecían las cabezas de querubines. Rodeando el paso una crestería. La Imagen reposaba sobre una peana, en la que iban dos pequeños candelabros más otros cuatro que iban en cada esquina del paso. Actualmente sólo se conserva la crestería y las esquinas del paso. Éste tiene cuatro banzos y fue el primer paso de Rociana al que se le añadió por primera vez ruedas para moverlo.

La imagen ha procesionado desde 1954 hasta 2003. Únicamente en 1969 no salió esta talla, sino la pequeña que hay en la ermita de la virgen del Socorro. La procesión era acompañada por muchos devotos alumbrando con velas por el recorrido tradicional largo. Iba además al son de una banda de música y con el lanzamiento de cohetes.

La última procesión fue en 2003, el gasto de ese año ascendió a 1920 €. Debido a las malas condiciones en la que se encontraba los enseres del paso, la peana fue cubierta con un paño rojo, para los respiraderos se utilizó los antiguos paños de terciopelo rojo del Nazareno y los candelabros fueron cedidos por la Cruz de Arriba.
La procesión pasó de realizarse el día de su festividad, al día de San Pedro y finalmente al último domingo del mes de junio.

El deterioro de su patrimonio por el paso del tiempo y la no incorporación de personas jóvenes que renovaran la hermandad; ha hecho como en otros casos, que la imagen permanezca desde entonces en su altar donde es visitado por muchos de sus devotos.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Rociana, 90 años caminando al Rocío

En unas horas, la hermandad del Rocío de Rociana del Condado parte a la aldea almonteña y este año además, conmemorando su 90 aniversario de su fundación. He querido recoger como homenaje a esta efeméride esos acontecimientos que se vivieron en aquel año, así como la historia de sus carrozas y simpecados que en estos 90 años ha tenido.

Desde mediado del siglo XIX se tienen noticias que vecinos de Rociana, asistían a la Romería del Rocío asiduamente pero asistían en caballerías cada uno por su cuenta. En los primeros años del siglo XX ya era muy nutrido el numero de de rocianeros que asistían a la Romería del Rocío y en mil novecientos diez y siete un grupo de ellos queriendo propagar la devoción a la Virgen del Rocío en nuestro pueblo y aconsejados de un grupo de amigos de Almonte, decidieron organizar una Hermandad del Rocío en Rociana filial de la de Almonte.

Al regreso del Rocío empezaron a organizar la Hermandad, se construyó una carroza y un simpecado y se adquirieron varas y medallas para los componentes de la junta de gobierno.

Todo esto se preparó con la idea de asistir como Hermandad a la Romería del año 1918, pero al tenerse noticias que la coronación canónica de la Virgen del Rocío sería en 1919, los fundadores decidieron asistir por primera vez a la Romería en dicho año, para coincidir con tan magno acontecimiento.

Parece ser que la primera alhaja que se recibió para la corona de la Virgen, fue donada por José María Jiménez Molina, uno de los fundadores de la Hermandad.

Así fue como el día 7 de junio de 1919 entre repiques de campanas y disparos de fuegos artificiales, salio la Hermandad de la Parroquia de San Bartolomé, para iniciar su primer peregrinar entre vítores y aplausos de los vecinos de Rociana.

Acompañaba a la carroza porta simpecado un gran numero de jinetes veintidós carros entoldados y dos coches de mulas y la banda de música municipal que con la de Almonte amenizo la coronación de la virgen del Rocío.

Hizo su entrada en la aldea a la caída de la tarde del mismo día sábado 7 y sobre las diez de la noche hizo la presentación por primera vez ante la blanca paloma, ocupando el número 11 de las Hermandades filiales, siendo el primer hermano mayor José María Padilla Muñoz.

En 1918 se hizo la primera carroza que era de madera con cuatro columnas de estilo gótico pintada de blanco, iba montada sobre un carro de violín con lanza para enganchar dos animales emparejados y en la parte inferior una bolsa para los enseres de la Hermandad.

Ese mismo año se confeccionó un Simpecado de terciopelo verde con adornos dorados y una estampa de la Virgen en el centro según parece este simpecado se hizo en Rociana y actualmente se conserva en un domicilio de Almonte, propiedad de los descendientes de las primeras camaristas, las cuales se trasladaron allí.

En 1934 se aprueba la construcción de un nuevo Simpecado en los talleres de Elena caro de Sevilla por valor de 2.000 pesetas y 35 pesetas que costó la vara plateada. Este Simpecado es de terciopelo rojo bordado con hilo de oro, lleva una pintura de la Virgen ovalada de autor desconocido, fue bendecido y estrenado en la Romería de 1935.

En 1945 se propone y acuerda por el mal estado que se encontraba la carreta, construir una de metal plateado.
Se hace gestiones con el orfebre sevillano Fernando Marmolejo Camargo, que presenta un proyecto y presupuesto de 16.500 pesetas por la construcción de un templete de seis columnas con techo y pedestal para la colocación del Simpecado. Se aprovechó el pértigo completo con lanza volea y balancines de la antigua carroza. Esta carroza fue adquirida por suscripción entre los hermanos y construida de metal amarillo y cobre ambos cincelados y plateados, aunque no tenía muy buen acabado, sí una bonita estética y sobre todo el techo calado que parecía un encaje.

Esta carroza fue sustituida en 1973, cuando un año antes al regresar de la Romería se espantaron los mulos volcó la Carroza y quedo prácticamente destrozada. Se iniciaron gestiones para hacer una Carroza nueva, después de contactar con varios orfebres, la comisión contacta a través del entonces mayordomo de la Hermandad de Triana con el profesor de bellas artes de Sevilla D. Francisco Meireles que se compromete hacer el diseño de la nueva Carroza, siguiendo las proporciones de la carroza de Triana. Esto se realizó en el taller de Orfebrería hijos de Manuel Fernández, con los que se firmo un contrato, para hacer una Carroza de alpaca plateada y cincelada, de seis columnas con peana para el Simpecado, como remate del techo de adorno simulando la ráfaga de la Virgen, además de nueve jarras para flores, doce porta guarda brisas, paloma para el techo y cuatro candelabros, por el importe de 559.000 pesetas. En el taller de la unión carpintera de Rociana, se construyó el armazón de hierro forrado con pino de Oregón, el pértigo y el cajón y se aprovecho de la anterior carroza la lanza volea y balancines las ruedas y el eje aunque este ultimo hubo que alargarlo por ser la nueva carroza mas ancha que la anterior.

En 1985 se realiza el tercer y actual simpecado en el taller de bordados del Sr. Carrasquilla, un Simpecado según diseño presentado por la Junta de Gobierno, muy semejante al anterior: de estilo gótico realizado en paño de terciopelo rojo y en el centro un óvalo bordado sobre funda de maya con la Virgen de reina por un importe de un millón quinientas mil pesetas.

Toda esta información está recogida en el libro: “La Virgen del Rocío y la Hermandad de Rociana” escrito por José Mª Acosta Montenegro en 1993, así como en la nueva página web de la hermandad: http://www.hermandadrociorociana.es/
A todos los que asistáis en estos días al Rocío, que paséis una buena romería.

domingo, 24 de mayo de 2009

Cae el Recre

Y se acabó. Después de tres años consecutivos en primera vuelve el Recreativo de Huelva, Decano del fútbol español, a la división de plata.
Ya se esperaba este desenlace, pues la carambola que le permitiera salvarse al Recre era complicada, sobre todo por no depender exclusivamente de él.
Ahora en segunda, ojala siga esa afición y que en la próxima temporada nos ilusione con la posibilidad de subir a primera.
Os dejo este reportaje sobre el Decano del fútbol español para una televisión de Estados Unidos, haber si nos consuela.

viernes, 1 de mayo de 2009

Historia de la Sta. Cruz C\ Cabreros

Hoy primer día de mayo, mucho de los lectores del blog esperan que trate sobre el tema de las cruces de mayo de Rociana. En este artículo haré una referencia histórica de uno de los maderos de la población, que actualmente no procesionan. La Cruz de la calle Cabreros.

Esta cruz ocupaba el quinto lugar de antigüedad y como tal procesionaba en ese lugar, entre las cruces de la calle Almonte y Sevilla. Hoy ambas también desaparecidas.

Esta cruz, llegó a contar con gran devoción entre sus vecinos de las calles Cabreros, Hinojos, Socorro y Fuente Nueva, además hasta la aparición de la cruz de Arriba también de las actuales calles Ramón y Cajal y San Antonio, las cuales durante todo el año daban la limosna y la limosna mayor cuando llegaba mayo que era conocida como el guante, para pagar los gastos de la fiesta. Además se vendía para recaudar fondos, levadurina para realizar pan y dulces.

Según los antiguos la fundación podría haber tenido lugar hacía mediados del siglo XIX.

Esa devoción a la cruz, también se manifestaba en una pequeña cruz que había en una hornacina, en el antiguo edificio de la panadería de la calle Cabreros. Esta cruz, cuando llegaba mayo se vestía con flores, un año se utilizó las hojas de talco de la antigua cruz una vez que esta fue sustituida, además las personas con promesa encendían una candileja que la iluminaba.

Se ha llegado a conocer por oídas entre los mayores, la existencia de un primer madero cubierto con flores de rosas, que fue sustituido por otro ya sí conocido con hojitas en forma de olivo, ambas de talco.

El tercer y último madero conocido, es uno de talla dorada realizado hace unos 60 años por un bonariego conocido como Camuñas. Este hombre tuvo que venir el día del estreno de la cruz a terminar de montarla y adaptarla para el antiguo paso. Para ello tuvieron que ir a buscarlo en bicicleta a su pueblo, el mismo día de la víspera de la cruz el 2 de mayo y ese mismo año salió por primera vez en procesión desde mi casa (C\ P. Miguel Hdez).

Esta cruz tenía unas terminaciones muy grandes, que hizo que la gente dijera que parecía un “panete rezobao” (dulce típico de Rociana), además de sacarle coplas por tener un niño Jesús totalmente desnudo. Otra peculiaridad de esta cruz, es que la rodeaba un arco de hojas plateadas de talco con rosas de color crema. De esta manera estuvo procesionando muchos años, hasta que decidieron retirarle dicho arco.

Esta cruz, se guardaba todo el año en casa de Encarnación Manzano (C\ Cabreros, 6), en el cajón de madera de la cruz. El paso, pendón y caídas se guardaba en casa de Amparo Martín.

El pequeño paso que utilizaba, iba adornado con dos jarrones de azucenas delante y dos de rosas detrás. El paso lucía caídas rojas y sobre ella en la parte superior un paño de encaje blanco. La cruz era puesta sobre una peana dorada, con molduras ovaladas y tenía la peculiaridad que llevaba bajo la cruz una moña de color celeste, del mismo color que el pendón o bandera de la cruz.

Como cada año, esta cruz y todas las demás eran trasladadas a la iglesia. El día tres procesionaban todas juntas por orden de antigüedad. Acompañaba a la cruz las vecinas devotas, con un velo y una vela que ellas comparaban por una gorda (hace más de 70 años), otras vecinas o niñas llevaban faroles que acompañaba a la bandera o pendón de la cruz, no se iba diciendo vivas sino cantando y rezando, esta cruz además era una de las más acompañadas con 50-60 personas entre sus filas.

Tras la misa, daba comienzo la procesión de por la mañana, que recorría las actuales calles Amargura, P. Miguel Hdez, Agustín Santos y Sevilla (recorrido de Corpus). Luego por la noche había otra procesión en la que iban rezando el rosario, esta hacía un pequeño recorrido: San Bartolomé, Agustín Santos y Sevilla. El final del Rosario estaba en la plaza donde se daba las “cabezás”.


Durante los nueve días siguientes a la procesión, se realizaba una novena diaria anunciada a toque de almirez. Las vecinas acudían con su silla para rezar a la sala de la cruz. Estas salas se montaban anualmente en casa de alguna vecina de la calle Cabreros o Hinojos y por la noche era visitada al igual que todas, por las gentes del pueblo. Estos momentos se aprovechaban para realizar bailes y cantes entorno a la cruz. En los tiempos en el que la electricidad no había llegado, las calles se iluminaban con palanganas de brea de pino que ardían toda la noche.

El ayuntamiento por aquel entonces, concedía premios a la mejor sala y esta cruz en diversas ocasiones se alzó con el primero de los tres premios.

Una de las personas que mejor montaban la sala era Dolores Ligero Labrador (mi bisabuela), hace ya más de 80 años. Su originalidad no tenía límites. En una ocasión se cubrió todas las paredes y techo con telas rojas, imitando el sagrario de una iglesia, se adornaba con columnas de cartón y madera forradas con papelillos de colores que los vecinos hacían, en otra ocasión se instaló una fuente delante de la cruz, en otra se imitó un patio con serrín en el suelo y poniendo en él un gran espejo para que pareciera un lago. En otra ocasión unas simples macetas con claveles y otras flores de todos los vecinos eran suficientes.

El enfado de una parte de los devotos de esta cruz del barrio del Amparo (Avda. Ramón y Cajal y calle San Antonio), originó que estos abandonaran la cruz y fundaran la suya propia. Estos hechos ocurrieron en 1947 cuando estos vecinos que daban también su limosna a la cruz, pidieron que algún año la pusieran en sus calles. Los vecinos de la calle Cabreros se opusieron y estando puesta la cruz en la sala vinieron a llevársela a escondidas, pero un vecino de la cruz lo impidió. Ante esta negativa, solicitaron la mediación del ayuntamiento para solucionar el problema. Propusieron echar a suerte con dos papeletas, en que calle se pondría. Una persona muy allegada a la cruz, Rafael “Botita” (bisabuelo mío), por su amistad con el alcalde de la época, Rafael Vallejo, le convenció de que hiciera trampas y en las dos papeletas escribiera el nombre de la calle Cabreros, con lo cual ganaron el sorteo.

Ante esto, los vecinos de la carretera se pusieron de acuerdo y pidieron para fundar una nueva cruz, la cruz de Arriba que se estrenó en 1948 y la realizó Isidoro Lucas de Moguer.

Muchas anécdotas se recuerdan de aquellos tiempos, como la ocurrida hace unos 50 años cuando un banzo del antiguo paso se rompió la víspera de la cruz y hubo que buscar a un carpintero que lo arreglara, entrando ese año la cruz a las 2:00 de la madrugada en la parroquia.

O la vez que una vecina de la cruz, por promesa a ella instaló la sala en su dormitorio por no tener otra habitación y tuvo que poner la cama en la cocina. Este hecho originó una copla por parte de una vecina Elisa “La Papía”, que al ritmo de la melodía de Romerito decía así:

La cruz de la calle Caberos,
no se queda en el cajón,
porque Aguedita “la del Pelao”,
le ha dejao su habitación.
Fíjate si es generosa
y tiene buen corazón,
que le ha dao la sala a su cruz
y ella duerme en el chupón.


La gran cantidad de personas jóvenes que por los años 50-60 tuvo, fueron las responsables del gran esplendor que tuvo durante esa época, sin embargo no fueron capaces de pasar esa devoción a la siguiente generación de la misma manera que ellos la recibieron. De ahí que a finales de los 70 la cruz dejara de salir. Años más tarde procesionaría unos años, el último intento fue entre los años 2002-2004 que estuvo presente en la función religiosa del domingo de la cruz. Durante esos años se llegó a realizar un paso nuevo y unas caídas color granate.

Este es un ejemplo de la gran historia que encierra nuestras cruces de mayo, historia que año tras año muere si no es trasmitida a los más jóvenes por los mayores y la importancia y protagonismo que han tenido todas ellas en la transmisión de la devoción a la Santa Cruz en Rociana del Condado.




miércoles, 14 de enero de 2009

La historia se repite

Siempre se ha tachado nuestro pueblo de muy conformista y quizás en parte sea cierto, pero lo que no hay duda es que cuando quiere algo pone todo su empeño. Es por ello por lo que en varias ocasiones se echó a la calle para pedir un servicio digno de urgencias las 24 horas.
La última de estas manifestaciones fue la ocurrida el 2 de julio de 2006 que derivó en un segundo corte de la autopista A-49 en plena operación salida del verano. En esta manifestación no autorizada en la que participaron cerca de un millar de rocianeros, derivó en el procesamiento de 10 personas, cogidas como cabeza de turco. A esta manifestación, le precedió otro corte en la autopista, en la carretera que une Almonte-Rociana-Bonares y varias manifestaciones en Huelva y Sevilla. Tras celebrarse el juicio en el que los acusados fueron arropados por unos 400 vecinos bajo el lema “yo también estuve en la autopista”, se ha dictado sentencia absolviendo a los acusados de los 22 meses de prisión que pedía el fiscal y condenándolos únicamente a pagar 90 euros.
Esas movilizaciones fueron históricas, jamás se había conocido que la gente se manifestara para pedir algo que consideraban justo para el pueblo, pero recabando en la historia de Rociana, he encontrado un episodio de similares características y con el mismo final.
Corría el año 1673, el Gobierno de Rociana presiona sobre Niebla para obtener para sí y en exclusiva, los aprovechamientos de los Baldíos denominados Vaqueriza, Vera del Rosal y Vera de Pedro Cano y tal presión fue apoyada masivamente por el vecindario, guiado por el Gobierno Municipal o viceversa. La resulta fue una tala importante de la dehesa Vaqueriza y Vera del Rosal. El asunto llegó al Concejo Real denunciado por Niebla; Rociana pierde el pleito pero consigue un indulto real para los vecinos acusados y procesados por tales graves hechos.
Algo parecido se repetiría un siglo después, en los años 1770 a 1774. Tenemos nuevamente noticias de ciertas revueltas sociales en Rociana, apoyadas por un gobierno munici­pal que se planta en desobediencia civil ante Niebla, nuevamente la necesidad de tierras labrantías inquieta al vecindario. El Corregi­dor de Niebla en 1770 era natural de Rociana y se inhibe con precaución del asunto pero de todas formas es destituido por el Duque. El pleito -esta vez extrajudicial- se resuelve a favor de Rociana y se obtiene de Niebla una concordia para que los vecinos lugareños pudiesen sembrar las tierras de Pedro Cano y Rosal.
Ahí tenéis unos ejemplos de como se repite la historia

domingo, 15 de junio de 2008

Vamos al Romerito (II)

Tras la calurosa tarde de ayer sábado, salía la comitiva bien acompañada por las calles del pueblo, que una vez más se echó a la calle. En esta edición 2008, la novedad fue el traslado del simpecado en la carreta de la Virgen del Socorro en vez de las carrozas engalanadas tiradas por tractores que siempre había llevado. Fue una estampa muy bonita ver el simpecado en esa carreta solidaria. Y digo solidaria porque aparte de usarla anualmente en septiembre por su hdad. propietaria, también ha sido usada ya en 2001 por la hdad. de la Virgen del Rocío, como consecuencia de la rotura de la rueda al llegar al Rocío y en 2005 por la Cruz de Arriba, debido a la prohibición por cuestiones sanitarias del uso de bueyes ese año.
El próximo año, quieren estrenar una carreta de metal plateado realizado en un taller de orfebrería de Sevilla (Hijo se Jimenez).
Este año tuve la ocasión de dar una vuelta por primera vez a este romerito, desde que viene celebrándose por la noche y me gustó por ser algo diferente. La noche agradable, el descampado iluminado por postes de luz y aunque no había un gran movimiento de caballos, sí que había muchísima gente que venía en sus vehículos a pasar un rato agradable. Con los primeros rayos del sol, salió la comitiva en el corto trayecto caminito del pueblo.
El romerito, es una de las celebraciones que se realiza en las fiestas de las cruces de Rociana por parte de las de Arriba y calle La Fuente. No fueron sin embargo estas dos cruces las promotoras del romerito. Se sabe por tradición oral que los pioneros fueron la Cruz de la calle Orozco, quienes hasta la aparición de la hermandad del Rocío (1919) realizaban dichas romerías en Moriana. En la década de los 40 comienza la calle la Fuente. Sus devotos de trasladaban al campo en el medio de trasporte que existía en aquel entonces: carros, caballos, buros, etc. Allí solían hacer una cruz de romero que posteriormente desfilaba por el pueblo junto a todos los acompañantes de aquel romerito.
Algo parecido hacía también la siguiente generación de romeritos, una vez desaparecido el de la calle la Fuente en 1950. Esta vez la organizadora era la calle Candao, quienes a través del camino de la Palma llegaban a su lugar de celebración. A falta de simpecado trasportaban una pequeña réplica de la cruz, la cual era colocada en el campo en un altar adornada con romero.
Estos romeritos también se perdieron hasta aparecer los actuales, organizados por las cruces punteras del momento y que perduran hasta hoy en día: La Cruz de Arriba y la Cruz de la calle La Fuente en la década de los 70.

domingo, 18 de mayo de 2008

Vamos al Romerito (I)

En el día de ayer, gran parte del pueblo se echó a la calle para ver el paso del romerito de la Cruz de Arriba por las calles o bien para ir al mismo. Me sorprendió la gran afluencia de gente, que pese a tener muy reciente el Rocío (hacía 4 días que había finalizado), seguían teniendo ganas de pasar un día bueno de convivencia en el paraje conocido como Pino Cáceres.
Mucha gente habrá tenido la oportunidad de leer uno de los artículos de la revista anual de esta Cruz, sobre su carreta. En dicho artículo se viene a descubrir el gran valor de esa vieja carreta, que tantos años ha pasado desapercibida. Dicha carreta es en realidad un baldaquino (un pequeño paso procesional, usado en la festividad del Corpus), conserva todavía camuflado por el romero unos antiguos banzos. Desde hace unos 25 años pertenece a la Asociación de la Cruz de Arriba y fue cedida a ésta por la Hermandad de la Cruz de Arriba de Villarrasa, quienes ya desde principios del siglo XX la tenían pese a que puede datar del s. XVIII, en Villarrasa fue muy popular y era conocido como “la pilila”. Aún así no se sabe por quienes fueron utilizados en su origen. Este templete o baldaquino usado actualmente como carreta, está realizado en madera policromada, con cuatro columnas corintias coronadas por una bóveda de estrellas. Sobre el techo un angelito con gracia sujeta las cintas que acaban sobre la cabeza de los bueyes que tira la carreta, el cual se mueve con el rodar de las ruedas.
No fue este sin embargo, la primera carreta que usaron. Existió otra anterior de características semejantes con cuatro columnas, cúpula de media naranja y terminada en pináculos con un querubín en el centro. Quizás también tuviera gran valor, pero por la ignorancia de saberlo y acompañado de la falta de espacio, dicha carreta no se conserva en la actualidad.
Este es un ejemplo de cómo algo aparentemente viejo, puede ser en realidad una antigua obra artística.



martes, 24 de julio de 2007

Torres almenaras de la costa onubense


El marco político que propició la construcción de las torres almenaras de la costa de Huelva se relaciona con la situación de inseguridad que vivía dicha zona durante la Edad Moderna con el peligro intermitente de las incursiones piráticas berberiscas. Así, el proyecto concebido inicialmente durante el reinado de Felipe II se ejecutó en su mayoría durante el gobierno de Felipe IV, finalizándose en 1638.
Las torres almenaras construidas en la costa onubense, de las que se ha delimitado su respectivo entorno de protección, fueron, de este a oeste:
Torre de San Jacinto (Almonte)
Torre de Zalabar (Almonte).
Torre de la Carbonera (Almonte)
Torre de la Higuera (Almonte)
Torre del Asperillo (Almonte)
Torre del Río del Oro (Almonte)
Torre de la Arenilla (Palos de la Frontera)
Torre de Punta Umbría,
Torre del Catalán (Lepe)
Torre Canela (Ayamonte).
Presentan similares características arquitectónicas, constando de cuerpo troncocónico y estando la mayoría de ellas preparadas para utilizar artillería. Cada torre de nuestro litoral tiene una sola puerta, situada en la fachada norte,(lado contrario al mar) y a media altura (a unos 3,50 - 5 metros de la base, para dificultar su acceso a los enemigos); dicha puerta comunica con una cámara interior generalmente cubierta con bóveda semiesférica. En el centro de esta cámara existe un aljibe o pozo a fin de que la guarnición pudiera repostar agua sin tener que salir de la estancia; es también aquí de donde arranca una escalera de caracol, embutida en el ancho del muro, que conecta con el terrado superior. Fueron levantadas a distancia similar unas de otras, como defensa a las incursiones y pillajes de los piratas, sobre todo berberiscos y turcos; como vigilancia de posibles amenazas de las flotas holandesa e inglesa; y como lugar de aguada para las flotillas de bajura.
Seis de estas torres se encuentran en condiciones similares a cuando estaban en uso, (San Jacinto, Carbonera, Arenillas, Umbría, Catalán y Canela, de este a oeste).
Otra torre que aún se hallaba en pie a principios de 1989 y que ahora está desmoronada en la primera línea de dunas (Zalabar)
Otras dos torres en ruinas entre las cotas de pleamar y bajamar (Higuera y del Oro). Torre la Higuera, se encuentra volcada, en posición invertida, al menos desde el año 1756, ofreciendo a los visitantes la visión, poco común, de su cimentación y el arranque de su cuerpo troncocónico. Sólo se conservan algunos restos, pues ha sido "engullida" por el mar. Al igual que la del Asperillo, donde sólo se conservan algunos restos, pues ha sido "engullida" por el mar, visibles únicamente durante la marea.
La Torre de Punta Umbría y la del Catalán presentan una mayor complejidad constructiva al poseer dos cámaras superpuestas.
Pero una vez desaparecido en el siglo XIX el problema de la piratería berberisca en la zona estas torres fueron paulatinamente abandonas, lo que ha condicionado su actual estado de conservación, en algunos casos muy deficiente. La propia dinámica litoral de la costa ha hecho que algunas de ellas estén actualmente muy alejadas del mar, como la Torre del Catalán, o dentro de éste, como la Torre de la Higuera